10 cosas que he aprendido diseñando mi primer vehículo #10LessonsMonday

Hoy empiezo una nueva serie que iré publicando cada lunes. 10 lecciones que he aprendido con cada uno de los proyectos que he realizado, hoy: el vehículo solar autónomo Birdy.

Durante la pandemia, mi día a día era casi en exclusiva el diseño del vehículo junto con formación que impartía online a universidades con MakeitSolar. Cada día me levantaba con la ilusión de hasta dónde avanzaría. Y todo empezó de forma muy curiosa. Me fui a pasar unos días a Zaragoza y a los dos días de llegar, ¡pum! Estado de alarma, y yo con el ordenador con el que modelo en 3D en Madrid. Solo tenía una tablet.

¿Qué hice entonces? Dedicar semanas hasta que pude viajar de nuevo a leer papers sobre el estado del arte de los vehículos eléctricos y aútonomos, ver miles de videos y conceptos de nuevos coches, formarme sobre EVs, energía solar con organizaciones como IEEE o en UX y Human-Machine interaction con organizaciones como International Design Foundation… y una vez terminada la exploración, hacer mil (y me quedo corto) bocetos de coches existentes para practicar y otros mil para el diseño general del nuevo. No podía empezar a modelar pronto, ¿qué iba a hacer? ¡Pues darle mucha más importancia a la exploración y a la metodología! De esta forma pude crear Birdy Mobility, un vehículo biplaza, autónomo, compartido, adaptado, medidor de constantes vitales, eléctrico y con generador fotovoltaico integrado para producir electricidad mientras se desplaza, que además puede entregar electricidad que genera a la red. Ganando el premio a Mejor TFG de la Comunidad de Madrid por el Cogitim, del grado por la UPM Etsidi y otros reconocimientos.

Ahora sí, los 10 aprendizajes:

  1. Si la vida te da limones, ¡haz limonada! Tener ese tiempo para poder realizar una fase de exploración, definición e ideación tan larga me permitió aprender muchísimo sobre el tema, sobre metodología y hacer un vehículo que avanzase en el estado del arte reuniendo macro tendencias e inventando nuevas formas de movilidad sostenible.
  2. La interacción se debe diseñar no solo pensando en el usuario, también con el resto del entorno. Por ejemplo, un problema que tienen los vehículos autónomos es que los peatones no conocen las intenciones de este o el miedo al ver que el conductor no está prestando atención. Se diseñó una pantalla delantera exterior y unos faros simulando ojos para solucionarlo.
  3. El usuario en el centro. Se realizaron 7 encuestas con cientos de respuestas cada una para tener información sobre user pains and gains, valoración de funcionalidades, opinión de distintos concepts y finalmente test de la propuesta. El usuario presente en todo el camino.
  4. Vehículos eléctricos y solares… ¡suena novedoso! ¿verdad? Pues los vehículos eléctricos se inventaron en 1830 y el primer vehículo solar en 1955. Para que las invenciones se conviertan en verdaderas innovaciones requieren de la difusión, y con los avances en baterías, reducción de costes y flexibilidad de los paneles, ahora es el momento.
  5. Pensar fuera de la caja. Por ejemplo, incluyendo paneles solares también en las puertas que aumentan la generación considerablemente, ¡a veces incluso generando más que en techo y capó que es la opción lógica! O nuevos paneles trasparentes que permitirían incluso instalarse en las ventanas.
  6. Transporte y contaminación. Una de las razones por las que empecé el proyecto fue porque quería poner mi granito en lo que más supusiese un problema para la sostenibilidad, y encontré que era la movilidad. Según el IDEA, el transporte es el mayor consumidor de energía final (40% total) y el mayor emisor de CO2 (más del 30% de las emisiones totales).
  7. Los vehículos solares son una solución para los problemas de hoy. Permiten aumentar la autonomía, no depender tanto de los lugares de carga, y garantizar que la energía que consumen es de origen renovable. Además de ahorrar dinero.
  8. Producto y servicio + gamificación. Al diseñar el vehículo pensé también en cómo introducirlo en la sociedad a través de un servicio de vehículos compartidos y una comunidad en la que se educara en sostenibilidad a través de la gamificación con los “kilómetros solares” generados y otros. Los productos pueden no solo ayudar a cubrir una necesidad, sino también crear un impacto positivo de muchas otras formas.
  9. La importancia de seguir una metodología, sobre todo al tratar de hacer una innovación disruptiva. En mi caso utilicé -además de design thinking- Vision in Product Design, Frame Innovation y SCAMPER.
  10. Diseño emocional. El vehículo, como cualquier otro producto, no debe de ser solo “funcional”, hay que diseñar también teniendo en cuenta la usabilidad, placer y trascendencia/significado que da al usuario.

Que tengáis una muy buena semana!

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